Historia

Vista principal de la fachada de la dulcería en la época de su apertura

 Vista principal de la fachada de la dulcería en la época de su apertura.

Dulcería Atlántida nace en 1973 como un proyecto de superación personal del matrimonio entre don Francisco González Martín y doña Josefa Cantano Muñoz. Ambos conocían ya el mundo de la pastelería desde pequeños pues don Francisco empezó trabajando en la dulcería que era propiedad de uno de los tíos de doña Josefa. Allí se conocieron y años más tarde terminarían formando una familia. La Dulcería La Porteña, que así se llamaba, estaba situada en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, en la zona del Puerto, y fue donde don Francisco adquirió muchos de los conocimientos sobre este mundo que más tarde emplearía en su propio negocio.

Después de trabajar en esta empresa, don Francisco trabajó durante varios años en otras dulcerías más, aprendiendo más sobre esta profesión. Fue en esta época en la que la pareja contrajo matrimonio y tuvieron sus primeros dos hijos.

Años más tarde, la familia comenzó un pequeño negocio de elaboración de dulces para su venta a otras empresas del sector. Don Francisco y doña Josefa acudían junto con sus hijos por las noches a una panadería donde el dueño les dejaba trabajar, para producir dulces con los que luego acudían a distintas pastelerías para venderlos.

Más tarde llegaron otros dos hijos a la familia y fue entonces cuando el matrimonio se decidió a comprar unos terrenos sin edificar en los que pretendía empezar su propio negocio. En ellos se fabricó el edificio que hoy en día sigue en pie y donde sigue ubicada la empresa. Fueron años de trabajo para todos, incluida la madre de don Francisco, que colaboró en la limpieza y puesta a punto del local.

El matrimonio en la fachada de su negocio

 El matrimonio en la fachada de su negocio.

Doña Josefa y su hija menor en la fachada de la dulcería

Doña Josefa y su hija menor en la fachada de la dulcería.

Finalmente, en 1973, se abrió la pastelería. Como era, y sigue siendo, un negocio familiar, allí comenzaron a trabajar los dos hijos mayores y un sobrino del matrimonio. Con los años, los otros dos hijos también entraron a formar parte de la plantilla, y obviamente por la empresa también han pasado otros trabajadores, pero siempre se ha mantenido la presencia de la familia.

Don Francisco ayuda a su hijo menor a sostener una manga pastelera

Don Francisco ayuda a su hijo menor a sostener una manga pastelera.

El hijo menor, con la cara manchada de merengue y ataviado con  su mandil y su gorro de pastelero, sostiene una manga pastelera

El hijo menor, con la cara manchada de merengue y ataviado con
su mandil y su gorro de pastelero, sostiene una manga pastelera

Actualmente, Paquito, como cariñosamente le conoce todo el mundo, está retirado pero sus hijos se encargan del negocio como en su momento lo hizo el padre. Además, el resto de la familia sigue tirando del proyecto que en su día creó el matrimonio, pues son las nuevas generaciones, sobretodo los nietos, los que ayudan en el local.